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Normalmente, se asocia el concepto de tecnología con objetos tangibles. Es decir, con “artefactos” bien evidentes y palpables, como robots, teléfonos inteligentes, ordenadores… Sin embargo, la tecnología abarca un espectro bastante más amplio. Por ejemplo, conocimientos científicos que suponen avances y cambios en la forma de hacer las cosas, como podría ser un nuevo medicamento que cambia el tratamiento de determinadas enfermedades. Eso también es tecnología.

La Real Academia Española define la tecnología como: “Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico.”

En este sentido, pues, una parte del conocimiento científico desarrollado en ingeniería de la organización se refiere a la forma o manera de organizar los medios productivos, incluida la aportación humana como recurso imprescindible en el trabajo. Un error muy común es pensar que solo cuando las máquinas cambian (la tecnología de los artefactos) se produce un cambio en la organización del trabajo.

La tecnología organizativa también interviene, y de forma decisiva, en diversos aspectos de la organización del trabajo con los mismos “artefactos” o maquinaria usada en los procesos productivos. La tecnología organizativa influye sobre la manera en que se ejecutan las actividades a través de la articulación de esquemas de acción sistemáticos, los cuales garantizan un mayor y mejor desempeño en los objetivos generales de la empresa.

Es decir, el conocimiento científico en ingeniería de organización ha desarrollado esquemas de procedimientos que redundan en un mayor grado de racionalidad a la hora de hacer las cosas, gracias a la información que estos mismos esquemas proporcionan sobre los resultados de las operaciones que se ejecutan.

La información es poder. Es el elemento básico en el proceso de toma de decisiones propio de la función directiva. En consecuencia, estos esquemas de acción sistemáticos inducen un proceso continuo de mejora, de optimización de los procesos, lo cual posibilita la supervivencia en entornos exigentes y de fuerte competitividad.

La tecnología organizativa, pues, se centra en aspectos de gestión y organización que no deben identificarse con ningún objeto tangible en particular.